jueves, noviembre 4

Rectificar a tiempo, según dicen, es de sabios...


Todos los días utilizaba una hora de mi tiempo en leer actualizaciones y renovaciones que la compañía estadounidense Apple acostumbraba hacer con sus productos. Anhelaba la posibilidad de poder comprar uno de esos productos y gozar en mis manos las maravillosas tareas que posibilitan esos “gadgets”. 
Empero, el año pasado terminé con esa agonía apoderándome de un ordenador de sobremesa de la compañía. Aunque el marketing del producto no era plenamente verídica, el aparato sí que cumplía espectacularmente bien sus funciones operativas. De todos modos, ahí no termina mi compra ya que al principio de este curso tuve la oportunidad de adquirir el famoso, impresionante, sensacional, imponente, extraordinario, alucinante (sí, no he podido buscar más sinónimos) y, al mismo tiempo, criticado iPhone 4. Debo decir que, aparte de los precios abusivos de las compañías telefónicas y de las críticas soportadas por su problema de antena, este dispositivo es fascinante. Permite conectarse a Internet y al correo electrónico en cualquier lugar con cobertura 3G, tiene un iPod integrado, capacidad de almacenaje con infinidad de aplicaciones… 

Como podéis apreciar, este post parece más una campaña de publicidad de los productos de la manzana que un texto crítico... pero sí, lo habéis leído bien; la finalidad de este texto es criticar las lamentables condiciones laborales que tienen que soportar algunos de los trabajadores de Apple, especialmente los de la fábrica Foxconn. Durante los últimos días han aflorado un buen número de artículos que ponen a Apple en el candelero a causa de los últimos suicidios de trabajadores de Foxconn, el proveedor chino encargado de fabricar buena parte de los productos de la manzana (como el iPhone o el iPad). Fue en 2006 cuando se habló por primera vez de las pésimas condiciones de trabajo de esta compañía ya que la empresa había admitido que sus trabajadores realizaban más de 80 horas extra al mes, cuando el máximo permitido por las leyes laborales asiáticas se sitúa en 36.

Ayer mismo salieron a la luz pública unas imágenes de los interiores de los apartamentos donde los trabajadores viven. Abreviando, una lamentable calidad de vida. 
Es verdad que pocos productos son tan buenos como los de la asociación Apple, pero quizá haya que hacer un pequeño esfuerzo por ayudar a esas personas y hacer sabotaje a la empresa hasta que no mejoren esas condiciones. 
Creo que desde el momento en el que he visto esas imágenes, no me apetece tanto malgastar mi tiempo viendo los productos estrella de la manzana...


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