lunes, diciembre 27

Pugnas de amor

Había una vez un sapito fofo y feo que croaba y cantaba por las orillas de un río. Este pequeño animal creía ser feliz: veía el sol, sentía el calor, palpaba el gozo, degustaba el amor y olía la felicidad. Más o menos lo poseía todo hasta que conoció a un chico que habitaba en la más alta torre: un ser maravilloso, portentoso, intrigante, y magnífico. Tal fue la admiración de ese sapo hacia aquel ente que se enamoró perdidamente de él. Pero el chico no se conformaba con cualquier amor y no confiaba totalmente en las palabras, sino que quería una lucha bélica para que el sapo consiguiese y rebosase su preciado corazón de una extraña sustancia capaz de derrumbar casas, mundos y hasta planetas. Hablamos del amor. El anfibio tenía un pequeño cerebrito y no pudo comprender bien el significado de tal misión. No obstante, llegó una noche en que casi perdió a su amado y  todos sus temores se alzaron. Así entendió perfectamente el deseo del príncipe. El sapo prometió luchar pétreamente para que la llama eterna de la incondicionalidad prendiese ambos cuerpos y ser felices perennemente.   

¡Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo!
Luchad contra las adversidades de este mundo: 
La vida y el amor merecen una lucha justa... 

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