lunes, febrero 28

Maña escrita

Últimamente me encuentro vacío de palabras. Mi arte de la oratoria, retórica y elocuencia reducida a una horrible oquedad. No sé exactamente la razón de tal hecatombe verbal. Quizá es que me de miedo a expresarme. La razón de esta reflexión tuvo su nacimiento en una de mis situaciones en las que me aislé de la realidad. En ese pequeño oasis que me permite estabilizar y materializar mis ideas pululantes me percaté que cada palabra, letra y puntuación tiene una simbología tan condensaba que son capaces de crear males, tratados o hasta guerras. ¡Qué terror me produce la mala utilización de esos caracteres! Ese pavor se agudiza aún más cuando utilizo mi idioma materno, ya que lo considero como un lenguaje absolutamente dominado y controlado, y aun así, soy capaz de crear esas situaciones tan peligrosas y extremas.

La línea que traza la forma de una pequeñísima letra esconde un significado absoluto y cerrado que nos deja embobados a todos. Sin embargo, las letras en su individualidad no cumplen con su labor. Necesitan la formación y completación de las restantes que conciben este manifiesto a mis cavilaciones que os estoy mostrando ahora; sino, simplemente serían trazos de líneas que conformarían nuestro monótono y asonante abecedario. Mi nombre es Xabier, un conjunto de caracteres que confirman la existencia de mi pequeño y diminuto ser. Empero, hay que darse cuenta que la unión de la “x” mayúscula, la “a”, la “b”, la “i”, la “e” y la “r” crean mi nombre, y este sustantivo propio al unirse con más nombres se convertirá en colectivo, y de ese modo, obtendrá más resistencia, solidez, firmeza y lozanía.

En el fondo esto se está asemejando más a un confuso, enredado y enmarañado laberinto de conceptos lingüísticos que una reflexión seria de mi persona. Pero supongo que la finalidad de mi discurso se haya hecho perceptible al lector: hay que tener mucha precaución en la utilización de las palabras ya que estas son el motor de nuestra convivencia y entendimiento, y por eso mismo las debemos usar de un modo mimado. Tampoco hay que olvidarse de que la suma y la unión de todas las partes es más grande, llena y profunda que la división entre ellas. Precisamente por eso... ¡juntemos correctamente todos las letras de nuestro idioma y creemos proposiciones adecuadas y repletas de significados no absurdos!

Disfrutad de este lluvioso y melancólico lunes.

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