viernes, febrero 4

La teoría nos la sabemos todos



Los partícipes de esta sociedad, principalmente sumida en el caos urbano y en el estrés, tienen una ardua tarea en conseguir tiempo para uno mismo y disfrutar de aquellos placeres que le satisfagan. Para ello, hay que aprender a valorar y priorizar las cosas según el afecto o poder que nos puedan otorgar.

El concepto felicidad es un término sujeto a diversos cambios por las varias interpretaciones que se le puede atribuir. Lo que está verdaderamente claro es que la felicidad es una continua sucesión de aquellos elementos que intervienen en la búsqueda de armonía y placer que un ser humano anhela encontrar. Nuestro mundo está repleto de esos placeres materiales o simbólicos y está en la mano del hombre poder convertirse dueño de ellos. Esa felicidad es capaz de aliviar males muy profundos en nuestro cuerpo y mente, a la vez que incrementa y prolonga nuestra existencia.

Sin duda alguna, las pequeñas cosas absurdas producen una gran diferencia en la vida cuando se aprenden a disfrutar de ellas sin presión y con la tranquilidad necesaria para ver su belleza en origen. Está probado que la felicidad no pasa por una gran suma de dinero ni con la entrega de un décimo de lotería premiado, o sino que le pregunten al ciudadano Kane; un señor que fundó su fortuna a costa de los demás pero que dentro de su dicha económica no era amado ni correspondido. Finalmente, su único objetivo era anclarse en un momento de su pasado en el que realmente fue feliz.

¿Será posible que por la vorágine cotidiana nos olvidemos de los pequeños grandes placeres? Tal vez podríamos detenernos un momento y hacer nuestra propia lista de pequeños momentos felices que hacen especial nuestro día. Es probable que sólo recordarlos nos levante el ánimo para continuar, independientemente de cuál sea la circunstancia que estemos viviendo.

Ésta es la mía:
"El olor del café recién hecho"."El sonido de la lluvia en mi ventana cuando estoy en la cama"."Mariposas, pájaros y libélulas en mi jardín"."Estanterías de libros, nuevos, usados, de todos los colores y géneros"."Ser abrazado"."Ver volar cometas"."El olor de la tierra cuando ha dejado de llover"."Sentarme relajado a escuchar música o a leer acompañado de una ardiente taza de cola-cao"."Amasar pan"."La magia de una buena película"."Elucubrar con un amig@ sobre la salvación del mundo y de las personas"."Contemplar una obra de arte y estar completamente seguro de que te quiere decir algo aunque no entiendas su significado".

1 comentario:

  1. Llegar a casa cuando ya es de noche después de un largo y cansado día de clases y deberes y aún con la pesada mochila a cuestas, perderse observando la inmensidad del cielo estrellado mientras respiras profundamente el calmado aire de la noche.

    esa es la mía

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