domingo, marzo 13

Afán de incandescencia

Tengo el tiempo y el destino en mis manos. No estoy dispuesto a que ninguna engreída Diosa o bruja teja mi sino. Lo único que necesito para aprovechar al máximo este tiempo frágil y efímero es que me ardan la llama que llevo dentro. En mi ignorancia pienso que ese fuego nunca fue encendido, y si así fue, lo hizo muy sutilmente congelando sin piedad las ascuas creadas generando así un humo ahogador. 

Según dicen, la búsqueda de esa flama hay que dirigirla en una profunda introspección en vez de intentar mirar en el exterior. Entonces yo me pregunto... ¿por qué no soy capaz de apreciar esa luz ni en mi alma, ni en mi corazón, ni en ningún lado de mi persona? 


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