domingo, marzo 13

Y sigo pensando...

Vago pensamiento a las 0:53


Siempre he querido ser rico: tener esa oportunidad de adquirir todo lo que deseo en cualquier momento y lugar, independientemente de su valor. Gran parte de mi vida estaría solucionada, y utilizo esta oración dubitativa por no utilizar una más rotunda que exprese más certeza. No obstante, los pobres o los menos afortunados no paran de autoconvencerse de que las personas adineradas carecen de lo más importante y esencial de nuestras vidas. Hablamos del cariño, el afecto, la pura amistad, el amor, el calor y demás pamplinas. Empero, cuando a estos últimos se les da la oportunidad de poder convertirse en ricos nunca la rechazan. A favor de la contradicción de los pobres, hay que recordar que los ricos nunca han querido bajar de su carro adquisitivo. De modo que podemos deducir que no viven tan mal, porque al fin y al cabo, es esa pequeña divisa omnipotente la que nos otorga existencia: el dinero (euro, si lo deseáis), para los que no han entendido. El amor, el cariño y esa parafernalia tan extensa parece ser que no son tan esenciales. Los pobres, así, quedarían exculpados de su fechoría. 

Pensamiento esfumado a las 0:54

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