domingo, abril 3

Percepción orquestal

La música. Una droga que se penetra a través de la escucha y posibilita el gozo máximo sin control alguno. Esa que me ayuda a exteriorizar todo mi espectro policromado sin temor ni pudor, perpetuamente puro y casto, cual un diamante en bruto. Me enloquece, me convierte en un ente exclusivo y particular caracterizado por la alternación de la necesitada racionalidad y su asustadiza contraria. Mi equilibrio a la merced del ritmo. Cierro los ojos, detengo mi olfato, me abstengo de no palpar nada y mantengo mi preciada labia enjaulada. Solamente dejo en libertad al último sentido. Afino mi oído y me suministro la melodiosa, armoniosa y rítmica dosis, mi alocada inyección de una música  irremediablemente asistemática y trascendental. Lo adoro.  


2 comentarios:

  1. Me Encanta Le faboleux Destin D'Amelie Pouland ^^ y la música de la pelicula ^^
    La has visto en frances, es genial!

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  2. La película es genial aunque la he visto en español porque mi nivel de francés es muy inferior ^_^ Ni que comentar de la BSO! sin duda, un referente del cine en todos los aspectos :)

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