sábado, abril 9

Confesiones

Ayer os mostré parte de mi alma desnuda. No sé si fuisteis conscientes de ello pero debo decir que sentí gusto demostrándolo en público en ese escueto instante fugaz. Fui sincero y levanté todas las cartas que en ese momento pude enseñar. Empero, no os disteis cuenta de que os estaba pidiendo ayuda, auxilio mediante una súplica disimulada con lágrimas invisibles en el rostro. Me habéis defraudado y habéis puesto empeño en ello. Siempre espero tanto de vosotros que constantemente acabáis rompiendo mi alta torre de solidaridad, amabilidad y amor que os confío. Esa poción de la verdad que yo denomino alcohol me mostró obtusamente vuestra verdadera cara, seres totalmente maquillados que no se atreven a mostrar tal y como son porque serían comparables con los jinetes del apocalipsis. Tanta mentira, tanta putrefacción se está convirtiendo en algo corrosivo para mi piel. El holocausto no está demasiado lejos de seguir así. Una constante y verdadera mentira a través de los tiempos. 

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