lunes, mayo 23

ζέφυρος

Me encuentro dentro de un torbellino vigoroso. Fuerte, seco, húmedo. Soplos de aire que cruzan mi rostro. Mi cuerpo suspendido en el vacío, a doscientos kilómetros de altura, con los brazos extendidos, invocando al elemento de la naturaleza más bello y destructivo de todos los tiempos. Percibo crear una vorágine de aire a mi alrededor, relámpagos desembocando en la tierra creando un holocausto sin precedentes, tiñendo el firmamento de un azul turquesa perfecto. Evoco a la lluvia, al granizo, a la nieve y a todos los rayos solares. Arco iris que cruzan todos los océanos de extremo a extremo. Concibo remolinos en los mares que ponen en peligro la estabilidad de los fondos acuáticos. Tifones que lo barren todo, un viento que nunca permitió que le domasen, un huracán con vida propia acompañado de agua, fuego, vida y destrucción. Yo para ti convoco este fenómeno natural, centellas que iluminan nuestros ojos, arbotantes multicolor solamente para nosotros. Una cúpula celeste en caos, simulando orden y equilibrio, armonía y raigambre, una inestabilidad coherente. 

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