sábado, mayo 28

Manifiesto de locura.

Beber detergente. Cepillarse los dientes con barro. Caminar sin pies. Comer polen. Aliñar las palmeras con azúcar. Hablar con las agujas del reloj. Celebrar el no cumpleaños con champú. Vivir con agujetas. Roca, cartulina, cúter. Brindar con arcadas. Simpleza sistemática y progresiva. Atrapar la luz con las manos y crear castillos de sol. Danzar con relámpagos, beber lluvia ácida, bañarse en una ciénaga. Discutir con rosas, amar a las delicadas orquídeas. Conducir un escarabajo mientras un saltamontes te adelanta. Venus creada en el cloro de una piscina. Contar la leche, medir los números. Vestir energía. Dormir de día, con el sol apagado y arropado por la niebla. Tener como mascota un avión. Tener como tejado nieve mezclada con cáscaras de huevo de codorniz. Retorcerse al pronunciar tu nombre, y saltar al balbucear tu color de piel. Pintar con vacío. Pensar en color. Alzar la bandera del cosmos y prender fuego a la arena del desierto. Correr desnudo encima de las uñas de los pies acompañado de altos elefantes sin trompa. Apreciar el nacimiento de una babosa. Ser el profeta de los portaminas sin mina. Escupir vodka. Escribir en las hojas de los árboles para crear libros silvestres. Publicar en una plantación. 

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