sábado, junio 25

Nocturno.

Aburrido de tanto sueño doloroso, absurdo y pérfido, he abierto los ojos y me he preguntado la razón de dormir en esa postura tan convencional, manteniendo la cabeza en la cabecera mientras los pies descansan en su otro extremo. Me he levantado, he removido las mantas y he cambiado de posición la almohada. Ahora mi cabeza reposa en mis pies y mis piernas en la cabeza. No obstante, cuando he conseguido dormirme en mi nueva cama, los sueños continuaban ahí. Esta mañana he decidido cambiar de sábanas. 

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