martes, marzo 6

Arte, tema de debate.

Sección de arte, departamento de arte, galerías de arte, técnicas de arte. Arte, arte, arte. Es bien sabido que definir el concepto “arte” ha sido y sigue siendo una tarea muy laboriosa, aunque sea un término casi omnipresente en nuestras vidas. Es un simple vocablo que aparece en cualquier manual de dicha disciplina o en cualquier libro de consulta metalingüística, tales como diccionarios o enciclopedias, por lo que crear una definición concreta y cerrada de arte tendría que ser fácil, o por lo menos, posible. Sin embargo, si indagamos en la mayoría de las citadas fuentes, uno se percata de que la concepción de esta provocativa y singular palabra dista significativamente de un ejemplar a otro, puesto que, cada una de las definiciones contiene matices que la hacen diferenciarse de otra significación.

Actualmente, probablemente la definición más difundida, y no por ello la más adecuada, sea la siguiente: “arte es toda actividad humana cuyos resultados y procesos de desarrollo pueden tener una función determinada conteniendo arbitrariamente un juicio estético, y, consiguientemente, cada una de las formas de expresión artística (arquitectura, escultura, pintura, cinematografía, música, fotografía...)”. Con tal dictamen, es fácil llegar a la conclusión de que la concepción de arte lleva intrínsecamente ligada la evolución del pensamiento del ser humano supeditada a un cometido explícito en la sociedad. Sin embargo, ¿ha de ser el arte obligatoriamente una disciplina condenada a ser analizada asiduamente mediante disciplinas formales que se alejan de la profunda personalidad e identidad del ser humano?

Antes de responder a dicha pregunta y de crear juicios prematuros, hay que tener en cuenta que la disciplina que pone título a este texto ha sido examinada desde tiempos remotos mediante perspectivas meramente ortodoxas, muchas veces dejando de lado las cualidades posiblemente más importantes que caracterizan dicha materia, esto es, el afán de superación y de sorprender, la aspiración de llegar a cotas filosóficas nunca alcanzadas, plasmar mediante cualquier material la idiosincracia personal del progenitor del la obra, representar la sensibilidad del autor mediante la combinación de luces, colores y demás técnicas supeditadas a límites dimensionales, pero, al mismo tiempo, libres en la esfera mental, la extrapolación de dichas ideas a los espectadores de la obra, etc. En consecuencia, la descripción de arte, desde el punto de vista de un novato recién adentrado en los universos artísticos, debe conllevar la solidificación de una realidad, idea y pensamiento, es decir, la expresión del espíritu humano mediante el cual el artista pone de manifiesto su tendencia natural hacia la creación.

Exponente de que existen o han existido personajes que se han replanteado la definición de arte es el ilustre profesor Ernst Gombrich (1909, Viena), el cual en la introducción de su obra “La historia del arte contada por E.H. Gombrich” pone de manifiesto lo siguiente: “No existe, realmente, el Arte. Tan solo hay artistas. Estos eran en otros tiempos hombres que cogían tierra coloreada y dibujaban toscamente las formas de un bisonte sobre las paredes de una cueva; hoy, compran sus colores y trazan carteles para las estaciones del metro. Entre unos y otros han hecho muchas cosas los artistas. No hay ningún mal en llamar arte a todas estas actividades, mientras tengamos en cuenta que tal palabra puede significar muchas cosas diferentes, en épocas y lugares diversos, y mientras advertimos que el Arte, escrita la palabra con A mayúscula, no existe, pues el Arte tiene por esencia ser un fantasma y un ídolo. Podéis abrumar a un artista diciéndole que lo que acaba de realizar acaso sea muy bueno a su manera, solo que no es Arte. Y podéis llenar de confusión a alguien que atesore cuadros, asegurándole que lo que le gustó en ellos no fue precisamente Arte, sino algo distinto”.

Es evidente que la concepción de arte (¿con mayúscula o minúscula?) de Gombrich dista bastante de lo que se ha explicado anteriormente, pero sigue siendo igualmente válida, pues el arte es otro estilo de vida de otros tantos que existen en el planeta, por lo que es casi imposible matizar a ciencia cierta su significación. Y es que el arte, recubierto de yeso, mármol, óleo, aguatinta o teñido de planos y matizados pigmentos personales, nunca ha sido una ciencia cierta. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario